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Portada Editorial ¿Vale la pena ser ciclista en Colombia?

      

¿Vale la pena ser ciclista en Colombia? PDF Imprimir E-mail

Por: Hernán Payome Villoria


Realmente es una pregunta muy difícil de responder. Si tenemos en cuenta todas las bondades que a nivel físico y psicológico reporta el deporte al ser humano, obviamente sería 100% recomendable la práctica del ciclismo, no solamente en Colombia sino en cualquier parte del mundo.

Si tenemos en cuenta el alto índice de accidentalidad del ciclismo, más marcado en un país como el nuestro carente de cultura ciudadana y de respeto por las normas de tránsito, no le recomendaríamos ser ciclista ni a nuestro peor enemigo.

A veces las imágenes de los grandes corredores colombianos subiendo como auténticos escarabajos las cumbres europeas, rodeados de toda la prensa internacional, siendo objeto de jugosos contratos, nos podrían  indicar que ser ciclista es lo mejor que se ha inventado la humanidad, y vemos esta actividad como la panacea, como lo último en guaracha. A veces se ve tan fácil cómo se corre y cómo se gana, que todos quisiéramos dejar nuestras profesiones, abandonar los escritorios y montarnos sobre una bicicleta. ¡Qué bueno sería!

Lástima que la realidad supere la ficción.

Porque infortunadamente, si analizamos fríamente quiénes y cuántos corredores colombianos están triunfando en América y Europa, la lista no es tan extensa como se cree. Podemos hablar de Mariana Pajón, Carlos Mario Oquendo, Rigoberto Urán, Sergio Luis Henao, Carlos Alberto Betancourt, Winner Anacona, Nairo Quintana, Cayetano Sarmiento, José Serpa, y dos o tres más que se nos escapan de la memoria. ¿Y los otros dónde están?

Los otros, que son miles y de muy buena calidad, están jugándose la vida y la suerte en el territorio colombiano, muchos de ellos mendigando un tubular, una camiseta, una inscripción y, otros más, un patrocinio que valga la pena. Hasta ahí podría decirse que todo se enmarca sólo dentro de la indiferencia tan común en Colombia. Pero todavía no se han tocado las márgenes de la vergüenza ni de la dignidad.

Pero llega el momento en el que los unos pierden la vergüenza y a los otros se les atropella la dignidad cuando, siendo Campeón Nacional, no se tiene la oportunidad de salir del país a demostrar qué es lo que sé hacer y cuánto valgo como deportista; a demostrarle al mundo que yo existo! Entonces debo conformarme con seguir envejeciéndome al lado de los mismos, corriendo con los mismos, ganando o perdiendo ante los mismos, mientras quienes rigen mi destino argumentan carencia de recursos, cruce de cronogramas, protección de imagen nacional, etc. Es en este momento cuando surge nuevamente la pregunta: ¿Vale la pena ser ciclista en Colombia?

Quizás aquí se encuentre una de las tantas explicaciones al porqué la gran mayoría de nuestros deportistas han llegado a la vejez viviendo de álbumes de fotografías, trofeos y medallas en la sala de su casa, y con un cúmulo de recuerdos o frustraciones de aquello que pudo haber sido y no fue.

El pasado domingo terminaron en Ibagué (Tolima) los Campeonatos Nacionales de Ciclismo de Ruta, en las modalidades Damas, Sub 23 y Élite; ciclistas que demostraron sus condiciones en una jornada contra el reloj y en una prueba de fondo. Vale decir, seis Campeones que comienzan a ver frustradas sus ilusiones al conocer la noticia de que no van a ser llevados a los próximos Campeonatos Panamericanos en Zacatecas, México, a cumplirse entre el 1 y 5 de mayo. ¿Las razones? Las razones, según la Federación Colombiana de Ciclismo, obedecen inicialmente, a que los técnicos de los equipos no prestan a sus ciclistas. El portal nuestrociclismo.com pudo comprobar que ningún técnico recibió solicitud alguna para ceder a sus corredores. Posteriormente, el periódico El Tiempo, dio a conocer las declaraciones del presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo: “Es imposible que hombres de la talla de Rigoberto Urán y Sergio Henao (Sky), Carlos Betancur (Ag2r), Nairo Quintana (Movistar) y Fabio Duarte (Team Colombia), por nombrar algunos, sean cedidos para formar parte del combinado nacional."

"No podemos arriesgar el prestigio del ciclismo colombiano, más cuando últimamente los resultados son tan buenos. Hemos podido establecer que es difícil que las escuadras europeas nos presten a esos ciclistas y por eso hemos tomado la decisión de no asistir al certamen mexicano”, le dijo a EL TIEMPO el presidente.

Y agregó:

“No podemos ir a todo, correrlo todo. Además, el tema económico no es el mejor, y creo que el Comité Olímpico Colombiano debería estudiar el apoyo a las delegaciones del país que quieran asistir a este tipo de certámenes, pues de alguna manera eso es preparación con miras a los próximos eventos del ciclo olímpico”.


Con base en todo esto, y al ver que los dirigentes deportivos comienzan a tirarse la pelota unos a otros, logra entenderse porqué muchos de nuestros deportistas tienen que jugar su propia suerte y aventurarse en busca de patrocinios, hacer rifas, préstamos, recolectas, enviar hojas de vida por internet, ir a misa de seis, etc., porque, de no hacerlo, envejecerían en espera de una oportunidad y pronto se marchitarían de la misma manera como se marchitan sus ilusiones. Si como Campeón Nacional puedo poner en riesgo el "prestigio nacional", mejor me retiro y me dedico a otra cosa.


Es poco creíble que con tres corredores (Nairo Quintana, Sergio Luis Henao y Carlos Alberto Betancourt)  en el Top 10 del escalafón UCI World Tour no se logre comercializar bien la selección nacional. ¡Si esto es así, mejor apague y vámonos!