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El Dedo en la Llaga, con Matt Rendell PDF Imprimir E-mail
Escrito por Hernán Payome Villoria   


Matt Rendell



Por: Hernán Payome Villoria


Nota: esta entrevista hace parte del Archivo de Revista Sólo Ciclismo. Fue hecha en abril de 2009. Se publica nuevamente para que nuestros lectores puedan hacer un parangón entre el ciclismo de hace nueve años y lo que se vive actualmente, tanto a nivel nacional como internacional.


Entrevista:

Antes de dedicarse a la televisión y al periodismo, Matt Rendell, este historiador inglés de cuarenta y cinco años, fue catedrático en universidades británicas y letonas.



Autor del libro Los Reyes de las Montañas, puede incluirse en un grupo muy selecto de quienes verdaderamente conocen la historia del deporte bandera de nuestro país.


Por esta razón, Sólo Ciclismo, quiso hablar con él para poder adentrarnos en esa apasionante mezcla de deporte, afición, pasión y periodismo.


SC. ¿Quién es Matt Rendell?

MR. (sonríe). Por fuera no sé quién soy. Pero por dentro, sé que soy un inglés al 100%. Soy historiador y lingüista que comenzó a viajar por el mundo a los dieciséis años. Era muy aficionado al atletismo, pero al estudiar en Italia, me apasioné por el deporte del ciclismo. Mi abuelo fue un atleta que participó en los Juegos Olímpicos de 1936.


SC. ¿Cómo puede un extranjero conocer tanto a Colombia y a su ciclismo?
MR. Simplemente me obsesioné por Colombia. Tuve la oportunidad de ver en casa de un director de cine, la película El Escarabajo. Fui a los archivos de periódicos como El Colombiano, El Siglo, El Tiempo. Escuchaba música colombiana, hablé con el maestro Botero, con los periodistas y con personas que en apariencia no tendrían porqué saber de ciclismo. En Colombia conocí personas espectaculares como Marco Tulio I. Puerto y Alfredo Castro. El primer ciclista colombiano que conocí fue “el chepe” González quien me invitó a su casa en Sogamoso. Todos se han portado muy bien conmigo.


SC. ¿Qué hace que un país pueda hablar de deporte en plena guerra civil, como sucedió en Colombia en los años 50s?

MR. Es que Colombia es un país de contradicciones que nunca quiere conformarse. Es muy difícil describir a Colombia con un lápiz. Por eso Cochise la describió con una bicicleta. Colombia siempre ha sido un país de sensaciones encontradas. Por ejemplo, se dice “la economía está bien, pero el país está mal” y eso, absolutamente, carece de sentido. Por eso en momentos de guerra, de violencia, existen circunstancias de bonanza. Para mí siempre será incomprensible cómo se pudo lanzar la primera Vuelta a Colombia en 1951, y llevarse a cabo sin suspenderse nunca, durante casi sesenta años.


SC. ¿Se asocia la palabra “colombiano” a “sufrimiento”?
MR. Noooo! Lo contrario! Esa es otra de las paradojas. Por ejemplo, jamás se podrá comparar a los chinos en plena revolución cultural, esa la larga marcha de Mao, lo rigurosos y estrictos que fueron consigo mismos; eso jamás podrá parecerse al comportamiento del colombiano que es más alegre, no se ancla en los sufrimientos. El colombiano se dedica a la música, al baile, al trago y a la comida; un colombiano que no habla de comida no es colombiano. En ese aspecto no tendría sentido que un deporte tan sacrificado como el ciclismo, sea el emblema del país pero, por otra parte, tiene su lógica porque con ese paisaje tan difícil, con carreteras difíciles, de constantes movimientos sísmicos, se hace imposible terminar un puente, es muy complicada la industrialización, la post modernización; entonces hace falta algo para transformar el paisaje en una virtud, y eso lo hace el ciclismo.


SC. ¿Por qué cree que el narcotráfico fijó sus ojos en el ciclismo hace dos décadas?

MR. Básicamente porque el ciclismo es un deporte de la calle que no tiene la institucionalidad de otros deportes que son más ricos, entonces hubo más espacio y la plata siempre escaseaba. Hubo mucha posibilidad de hacerse ver, de ir siguiendo la vuelta a Colombia en helicóptero, en moto, de recibir a los ciclistas en los pueblos, porque ellos son gente del pueblo. Y tampoco se puede negar que hubo viajes a algunas islas caribeñas para buscar nuevas rutas, con el único fin de hacer llegar droga a Norteamérica bajo la cubierta del ciclismo. Si alguien metido en este mundo del narcotráfico patrocinaba un equipo, podía seguir a sus ídolos de cerca, casi que untarse de su sudor, porque el mismo espectáculo lo permite. Era una obsesión, una mezcla extraña entre negocio turbio y verdadera afición.


S.C. ¿Qué debe hacerse para volver al Tour de Francia?

MR. Fundamentalmente proteger el talento de Fabio Duarte. Colombia tiene tremendos problemas de dopaje que no se discuten en el país, existe mucho silencio sobre este tema. El ciclismo a nivel mundial hoy está en crisis por el regreso de Armstrong. El regreso de Armstrong es un retroceso en la lucha contra el dopaje. El año pasado se vio uno de los mejores Tour de la historia, donde hubo ocho o nueve corredores limpios (yo creo) y cuando no atacaba uno, atacaba el otro. Fue un espectáculo maravilloso que no se veía en quince años. Y se hablaba muy abiertamente sobre este nuevo ciclismo, más limpio. Ahora, con el regreso de Armstrong, todas esas palabras, esas entrevistas y expresiones abiertas sobre haber superado la época del dopaje quedan atrás. Armstrong no tolera eso, no acepta que se toque el tema del dopaje.


SC. ¿Con base en lo anterior, qué opina de la Operación Puerto?

MR. En la primera semana de la Operación Puerto salió mucha información sobre nombres de tenistas, de equipos de futbol, de atletas y de gente de otros deportes. Pienso que hubo mucha fuga de información que era cierta y luego el tema se cerró. Uno sabe que en todos los países, el deporte es un elemento en el juego político. Entonces, por una razón u otra, la Operación Puerto fue un trabajo excepcional por parte de la policía española, pero es un trabajo sin terminar, porque hay altas esferas del mundo deportivo y político que no quieren que se sepa la verdad al respecto, no solamente en el campo del ciclismo.


SC. ¿Qué opina de la conformación de un equipo nacional apoyado por el Estado, en Colombia?

MR. Yo no creo mucho porque al hablar de “Estado” estamos hablando de política, y hablar de política es hablar de un mundo manipulador. Por esa razón no creo que pueda funcionar un equipo deportivo bajo un control político; veo más viable el control comercial, como el caso del equipo Kelme en España que logró vivir más de veinticinco años. El control estatal no da más estabilidad que el control privado. La verdad, no me fio mucho de la política.


SC. ¿Qué opinión le merece que la ASO (Asociación Tour de Francia) haya dado un grito de independencia ante la UCI (Unión Ciclística Internacional)?

MR. Fue un grito que luego se silencio, y ahora no tiene ningún significado

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SC. ¿El hecho de que la ASO haya comprado a Unipublic el 49% de los derechos de La Vuelta a España, subyuga la principal carrera de este país?
MR. No. Yo creo que los expertos mundiales son ASO, en lo referente a promoción, organización y mercadeo de carreras de ciclismo, lo cual resulta excelente para la Vuelta. Lo que sucede es que hubo un momento en que la ASO quiso conformar un circuito independiente de la UCI, y el año pasado las autoridades francesas lograron tener un control en el trabajo antidopaje en el Tour de Francia, lo cual revolucionó el ciclismo. En tres o cuatro días el uso del EPO de tercera generación ya fue imposible. Pero con toda seguridad eso no va a pasar este año. Es más, el presidente de ASO ha sido reemplazado, la rebeldía de ASO con la UCI terminó, y es ésta quien seguirá haciendo el control antidopaje. Y en cuanto al pasaporte biológico la UCI anunció severas sanciones a los ciclistas que fueran detectados positivos, pero hasta el momento no ha pasado nada

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SC.¿Pero se han hecho controles?
MR. Claro que se han hecho controles. Pero qué sacamos con que se hagan, si la sangre va a parar a los lavamanos? Y si se examina, dónde están los resultados? El hecho de que se hagan exámenes no quiere decir absolutamente nada.


SC. ¿Quién cree que ganará el Tour de Francia este año?
MR. Ganará Contador. No hay que subestimar a Cloden ni a Evans; ahí hay mucha calidad, pero parece que Contador es el mejor del mundo, dopado o limpio.


SC. ¿Qué nos puede adelantar a los colombianos sobre su nuevo libro de la vida y obra de José Beyaert?

MR. De José? (ríe). La mentalidad europea afirma que quien va a Colombia o a Tailandia, va en un túnel del tiempo hacia el pasado, hacia lo primitivo. José jamás tuvo esta clase de prejuicios. Él era 50% europeo y 50% colombiano. Él fue siempre intermediario entre dos culturas.. Él llegó ahí con su esposa, tuvo un hijo, hablaba francés en la casa, tenía muchos amigos franceses, tuvo un restaurante en Bogotá en los años 70s. Viajó con “La Gran Aventura”, en parte, porque era la única persona en Colombia que tenía experiencia en el ciclismo europeo, además de Cochise, y obviamente podría traducir, orientar, etc.
Más que ser un excelente ciclista, José Beyaert fue un gran hombre, una persona muy inteligente y muy capaz.. Creo que debo recurrir a Gabo para describir a José: “Él vivía para contarla”. “A él siempre le pasaba algo, y si no le pasaba, se lo inventaba”. Es un libro muy hermoso; es el libro más apasionante que he escrito.