Usted está en:
Portada Aficionado Luz Ardiden, uno de los puertos míticos del Tour

      

Luz Ardiden, uno de los puertos míticos del Tour PDF Imprimir E-mail
Escrito por José Payome   



Relatos de dos periodistas colombianos en las montañas de Europa.



Hacia un lado el Tourmalet; hacia el otro Luz Ardiden.


La historia del Tour de Francia, nos había mal acostumbrado a ver cada una de sus ediciones bajo un resplandeciente  sol de verano. Bueno, obviamente es así, porque  inicia  en la primera semana de julio, y nosotros hemos venido en octubre, época otoñal, antesala del invierno, hace frío, llueve frecuentemente y  todo se torna gris;  el parecido con lo que vagaba en nuestra memoria, sencillamente ha desaparecido. Pero quizás, no todo sea malo:  “del ahogado el sombrero“.  Y eso  se traduce, en que hay muy poco tráfico automotor, las subidas   han sido   poco concurridas, los descensos que hemos tenido la oportunidad de hacer  han sido  ráudos, pero sin ningún tipo de peligro, pues las carreteras  y la soledad en las mismas nos brindan una alta cuota de garantía, pese a que la mayoría de las veces ha llovido.


Pero hablemos  de Luz Ardiden, el quinto premio de montaña  visitado en nuestro viaje, en carreteras francesas, y el noveno de  la Operación Puertos.


Luz Ardiden, situado en los Pirineos occidentales franceses, es una subida de 14,7 km que, al igual que el Tourmalet, tiene su punto de inicio en St. Sauveur.  El ascenso  comienza con un tramo de aproximadamente tres kilómetros que no ofrece mayor  complicación en cuanto a desnivel se refiere pues, aunque no es llano, tiene una inclinación que sólo  se aproxima al 5%. De ahí en adelante la cosa sí es a otro precio. Después de ese corto período de  relajamiento, la cuesta se empina  y las curvas comienzan a aparecer una tras otra, haciendo que la cuenta de éstas se pierda fácilmente. Es muy sencillo establecer comparaciones más o menos  cercanas con las montañas de nuestro país. Hay muchos tramos en Colombia que  podrían servir de punto  de referencia. Y se me vienen a la cabeza nombres como Santa Helena en Antioquia, San Miguel, Chipaque y  “tubos“ en Cundinamarca, e incluso Minas y La Línea si les quitáramos un  poco de su porcentaje de inclinación. En otras palabras, es una cuesta a lo colombiano,  árboles a la izquierda, montaña a la derecha, curvas en herradura, rampas  sorpresivas que fácilmente llegan al 15% y, si a todo eso le sumamos un ambiente lluvioso, húmedo y de temperatura de 15 grados centígrados,  no sabemos si estamos aquí o allá.  La única diferencia sería si al preguntar  ¿cuánto falta  para coronar ?  te contestan  “je ne sais pas“    o  “ummmm, no tengo ni idea !!! “.




Unos Pirineos pasados por agua.


Ese es Luz Ardiden, un premio de montaña que a mi parecer ha sido un tanto subestimado, pero que en realidad es muy exigente y no da mayores momentos de tregua. Quizás en el km 7,5 o en el 11, encuentres algo de sosiego, pero  sólo te servirá para sacar tu caramañola o comer algo muy liviano. Al  final, si te toca un día frío, con lluvia y viento, quizás te veas motivado a dar todo de ti para aligerar el  paso, y así poder  terminar con ese sufrimiento de una vez por todas!

Luz Ardiden nos hizo sentir en casa, su topografía nos fue muy familiar pero, infortunadamente la neblina no nos permitió disfrutar a plenitud de su paisaje. En otra oportunidad será...seguramente.


Bajo tremendo aguacero


Comentarios Informales


En la subida a Luz Ardiden, se consumieron 500 ml de agua y un sobre de gel energizante. Se utilizaron relaciones de 34 en el plato, con piñones 21, 23 y 26, en ocasiones.

Al igual que en otras carreteras europeas, se hace énfasis en la protección al ciclista. Los vehículos deben transitar a metro y medio de éste. Y en la radio local también se hace  referencia  a la indefensión del ciclista ante el tráfico automotor.


Paisaje a lo colombiano


Y hablando de carreteras en Europa, los usuarios de éstas tienen varias alternativas para movilizarse. Una de ellas es a través de grandes  autopistas donde el límite de velocidad  es de 130 km por hora. En la mayoría de los casos, en un sólo sentido  hay dos o tres carriles y, obviamente, la misma cantidad en sentido  opuesto. Estas autopistas usualmente son utilizadas por quienes van a desplazarse a muy largas distancias (como en nuestro caso). Los peajes se pagan con base en los km que tú hayas usado la vía.  Por regla general, no ves nada que no sea el carril por donde vas, porque  no entran a pequeños pueblos e incluso, a veces pasan paralelamente a las ciudades. Son vías conformadas por túneles de altísima tecnología, viaductos, puentes, etc.


Misión cumplida


Si vas en plan de paseo familiar, con tu  esposa, tu suegra y tu pequeño hijo untado de tetero y con ganas de hacer chichí, es mejor usar una carretera nacional, así podrás  detenerte en cualquier sitio al margen del camino, satisfacer las necesidades fisiológicas del pequeño, atender a los tuyos y gozar de una buena comida en un restaurante del lugar. Son carreteras menos fastuosas,  quizás curvilíneas, pero de gran seguridad para el viajero en todos los aspectos. Existen otras carreteras  de un segundo nivel, que son las que utilizan los  turistas amantes de bellos paisajes, los ciclistas y todo aquel que quiera tener un encuentro  cercano con la naturaleza, alejado del ruido y la contaminación. En muchas de ellas no se paga peaje. Sólo se paga en muy pocas que son consideradas carreteras turísticas privadas.