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La Responsabilidad de los Medios PDF Imprimir E-mail
Escrito por Hernán Payome Villoria - Director   

Hernán Payome Villoria

Director


Se cumplieron ya cincuenta y ocho años desde que Efraín, “El Zipa” Forero, ganó la primera Vuelta a Colombia en bicicleta. Casi seis décadas en las que el ciclismo colombiano indiscutiblemente ha tenido cambios gigantescos. Y esos cambios, fueron registrados por los medios de comunicación. El primer paso se dio con Carlos Arturo Rueda, colgado en los árboles para narrar de manera alucinante el transitar de los corredores por las trochas colombianas. Luego vinieron los triunfos recordados de Cochise, Pachón, Niño, Flórez y demás contemporáneos. En los ochentas se vivió en éxtasis con las victorias de Martín Ramírez, Lucho Herrera y Fabio Parra. Y los medios de comunicación seguían allí, presentes. Ciclistas, delegaciones y medios, viajaban a Europa como ir a la tienda de la esquina. En las calles céntricas de las grandes ciudades, los aficionados se agolpaban frente a los almacenes donde se vendían televisores, para poder ver allí las hazañas de nuestros escarabajos. Se vivía un auténtico nacionalismo fundamentado en el deporte. Posteriormente, ante el retiro de Parra y Herrera y la ausencia casi simultánea de los dos más grandes patrocinadores en la historia del ciclismo colombiano, se entró en un bache, en una pausa que adormeció nuestro deporte y enmudeció a los medios.


Ahora, veinte años después, en los cuales sólo las actuaciones de Santiago Botero lograron despertar parcialmente el interés por difundir el ciclismo, vemos tristemente que, el que otrora fuera llamado deporte bandera de nuestro país, ahora sólo sirve para cubrimientos esporádicos y oportunistas que únicamente pretenden estar conectados con la noticia del momento para generar sintonía; para colgarse de un triunfo que no les pertenece. Es allí cuando se recibe a los deportistas en el aeropuerto, se suben con ellos en el tren de la victoria y se registran mil fotos y videos en los que seguramente aparecerán personajes que no tienen ni idea de cómo se consiguieron esos triunfos y de cuánto esfuerzo físico y económico han costado.


Y si con todo ese historial ha quedado relegado el ciclismo a condición de cenicienta por parte de los medios, particularmente la televisión, qué podemos esperar de deportes como el atletismo, natación, boxeo, baloncesto y tantos más, que también tienen derecho a ser apoyados en todos los aspectos, incluyendo, obviamente, el de su difusión.


Con base en lo anterior, ha surgido la idea de sacar al mercado la revista Sólo Ciclismo, con la ilusión de aportar en el conocimiento y difusión de un deporte que fue nuestro orgullo y que hoy, con contadas excepciones, es sólo un manantial de recuerdos y de nostalgias. Aún vivimos en el pasado con las Vueltas a Francia del 84-85 y 88, y con La Vuelta a España del 87, como lo hicimos en su momento con el 4-4 contra Rusia.


El ciclismo no es de dos, ni de tres. El ciclismo es de todos. Es de todo aquel que encuentre gusto en montarse en una bicicleta, ya sea para competir o para trabajar, ya sea para disfrutar o para sufrir. El ciclismo y su difusión no tienen dueños. El ciclismo es de todos, como también es de todos la responsabilidad de volver a ubicarlo en el lugar que merece. Y es responsabilidad de los medios de comunicación su difusión en igualdad de condiciones a los demás deportes. No debe hacerse énfasis solamente en los que generan noticia. El deporte jamás debe ser considerado como un motivo de “noticia”; el deporte debe hacer parte de la cultura del individuo y, por lo tanto, debe recibir permanente e incondicional sustento del Estado porque, aunque la mayoría de los medios son privados, tanto la radio como la televisión son un bien público. Por esa razón el apoyo al deporte en todos los niveles es una obligación, como lo es en los países civilizados; su apoyo jamás debe ser interpretado como una limosna.