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Portada Entrevista Álvaro Pachón Morales El Cóndor de Cundinamarca

      

Álvaro Pachón Morales El Cóndor de Cundinamarca PDF Imprimir E-mail
Escrito por Hernán Payome Villoria   


Álvaro Pachón Morales


En momentos en que La Vuelta a Colombia en bicicleta llega a su sexagésimo tercer aniversario (1951-2013), el nombre de las grandes figuras que hicieron historia en el magno evento vuelve a resurgir, quizás desde  el involuntario olvido del aficionado.
Una de esas  figuras fue Álvaro Pachón Morales, un bogotano nacido el 30 de noviembre de 1945 y quien desde muy joven se vislumbró como uno de los grandes protagonistas de las carreras ciclistas, entre ellas, el Clásico Nacional de Turismeros el cual ganó representando al Club Cicloases,  y La Vuelta a Colombia, carrera en la que se constituiría en el participante de menor edad, ya que sólo contaba con diecisiete años en su primera Vuelta, aquella de 1963.


Revista Sólo Ciclismo quiso abrir el cajón de los recuerdos, de un hombre que a sus sesenta y cinco años sigue montando en bicicleta y dando ejemplo a las nuevas generaciones.


Sólo Ciclismo: por qué se le conoce como El Cóndor de Cundinamarca?
Álvaro Pachón: fue un apodo que me puso Alberto Piedrahita Pacheco, y no he podido saber porqué.  (sonríe)

S.C.  ¿Cuál es su estatura, cuánto pesaba y qué marco usaba en aquella época?
A.P. Mido 1,72m, pesaba 65 kilos y montaba un marco 54.

S.C.  ¿Cómo era su bicicleta?
A.P. Cuando yo comencé con el ciclismo estaba de moda la Monark Refuegos. Pero con el transcurrir de los años llegaron otras marcas, así que después monté una bicicleta Cinelli, italiana.

S.C.  Usted ganó dos vueltas a Méjico y tres al Táchira. Cuál de ellas le significó mayor alegría y mayor esfuerzo?
A.P. Indudablemente todas significaron un gran esfuerzo, pero la que me  deparó mayor alegría fue la primera vuelta a Méjico, justamente por eso, por ser mi primer triunfo.

S.C.  ¿Por qué no estuvo en el Tour de Francia?
A.P. Me hubiera gustado mucho haber estado en un Tour, pero en aquella época  eran muy pocas las incursiones del ciclismo colombiano en el viejo continente.

S.C.   ¿Considera que todo el “boom” del ciclismo colombiano en Europa en los años ochentas, afectó posteriormente la afición de los  colombianos  por su deporte bandera?
A.P. Es cierto. Indiscutiblemente fue un gran logro el haber estado en Europa haciendo un destacado papel,  pero hay que reconocer que después de ese momento el aficionado prestó mayor interés a las carreras de allá, e injustamente descuidó las de acá.

S.C.  Algunas personas afirman que La Vuelta a Colombia en los años cincuentas sirvió como cortina de humo para tapar los innumerables problemas sociales que afrontaba el país;  cree lo mismo?
A.P. Es probable que haya servido para ocultar muchas cosas, pero es innegable que  lo que marcó una masiva difusión de la carrera fue la lucha regional que se dio desde sus comienzos.


El Cóndor sigue volando en carreteras de Cundinamarca


S.C.  Cuando recibía las convocatorias de las diferentes carreras, qué tipo de etapas le gustaba ver incluidas allí?
A.P. Bueno, no tenía una etapa que fuera mi predilecta, pero debo reconocer que me preocupaban un poco las de alta montaña pues, aunque me defendía en todos los terrenos, no fui un escalador nato. Por eso, cuando perdía tiempo en el alto, debía esforzarme en el descenso para volver a conectar.

S.C. Usted es  catalogado como el ciclista que mejor ha bajado en Colombia. ¿Alguna táctica en especial para el descenso?
A.P. Yo practicaba bastante en la pista, y eso da mucha seguridad. Pero la clave fundamental, en mi caso, es haber sido muy tranquilo a la hora de afrontar un descenso.

S.C.  ¿Recuerda alguna caída en particular?
A.P. Sí, recuerdo  una caída que sufrí bajando La Línea y otra en el descenso de “matasanos” en Antioquia.

S.C.  ¿Cuál fue el peor momento en su carrera deportiva?
A.P. Fueron muchos. Por ejemplo las caídas, especialmente en la Vuelta a Colombia. Uno se caía pero jamás pensaba en retirarse. La causa de un retiro debería ser bien fundamentada, razón por la cual muchas  veces parecíamos verdaderos Cristos sobre la bicicleta, pero  era la pasión con la que se vivía el  deporte en aquella época.

S.C.  Por favor describa con una frase a las siguientes personas:

  1. Pedro J. Sánchez

Un ciclista muy valiente. Lo recuerdo con mucho cariño porque en La Vuelta a Méjico fue un gran gregario.

  1. Cochise

El más completo que ha tenido Colombia.

  1. Rafael Antonio Niño

Uno de los mejores escaladores que ha tenido el país.

  1. Leonidas Herrera

Trabajador abnegado con su Club Cicloases, al cual Cundinamarca y Colombia le deben mucho.

  1. Miguel Samacá

Excelentes condiciones para el ciclismo.


S.C.  ¿Qué trasladaría de los años sesentas a la época actual?
A.P. El amor y el espíritu combativo de los tiempos pasados.

S.C.  ¿Qué hacer para que la afición del ciclismo regrese al umbral que alcanzó en los años sesentas?
A.P.  Yo creo que es muy difícil porque  todo ha cambiado. Ahora hay muchos deportes que llaman la atención, hay  carreras a nivel internacional que cautivan  al aficionado, etc.

S.C. Háblenos de su familia.
A.P. Bueno, soy casado y tengo tres hijos, de 21, 16 y 11 años, respectivamente. Practican el cross de manera recreativa, pero fundamentalmente están estudiando. No creo que vayan a seguir una vida deportiva 100%. Ellos tienen otros intereses.

S.C. El ciclismo durante cuatro décadas  siempre tuvo un protagonista y un antagonista; hablo de Hoyos-Forero, Cochise-Suárez, Niño-Patrocinio y Herrera-Parra. ¿Es conveniente que haya dos actores disputándose el escenario?
A.P. Sí, me parece que es muy importante; incluso si son más de dos. Eso enriquece el espectáculo y genera mucha afición.





S.C. ¿Le hubiese gustado que la Vuelta del 70 la ganara “Gustavito” Rincón?
A.P. Sí, me hubiera gustado porque él la merecía. En aquel año él completaba muchas vueltas a Colombia y estaba  en muy buenas condiciones. Pero, por otra parte, no hay que desconocer que el triunfo de Rafael Antonio Niño fue admirable porque era un novato ganando La Vuelta.

S.C. ¿Fue un complot?
A.P. No, yo creo que no. Lo que sucede es que todo el equipo de Cundinamarca andaba muy bien…Kiko Triana, Rafael Antonio Niño, Gustavo Rincón, todos los que conformaban el equipo. Recuerdo que todos fueron líderes: Kiko Triana fue líder, Gustavo era el líder y Rafael era el líder novato, y en la última etapa andaba muy bien, y ésta le valió para llevarse el título para su casa;  cualquiera de los dos la merecía.

S.C. ¿Usted fue un ciclista de rotación o de fuerza?
A.P. Fui un ciclista  más de agilidad que de fuerza.

S.C. Cincuenta años de vida deportiva. ¿Cuál es la imagen grabada en su cerebro por siempre?
A.P. Básicamente quedan dos cosas: la emoción que produce representar al país y conocer otros lugares, además de poder contar con la disciplina y la capacidad de sacrificio que otorga un deporte tan rudo como lo es el ciclismo.

S.C. ¿Le faltó algo por hacer como deportista?
A.P. Sí, claro! Me hubiera gustado tener más preparación en aquella época. E indudablemente me faltó correr el Tour de Francia, no solamente por ser mi deseo, sino porque yo era un ciclista que me iba sintiendo cada día mejor con el transcurrir de las etapas, así que ese tipo de carrera me hubiera  caído muy bien.

S.C. ¿Qué hace Álvaro Pachón en sus nuevos días?
A.P. En este momento administro un almacén de bicicletas que fue de mi papá, Juan Pachón, y los fines de semana salgo a practicar ciclismo con amigos de antaño y con nuevos amigos.

S.C.  ¿A qué le teme  en la vida?
A.P. La verdad no temo por mí. Mi mayor interés son mis hijos, lo que ellos puedan alcanzar en la vida como personas de bien y como profesionales. Mi mayor ilusión es que mis hijos puedan realizar sus sueños.

S.C. Un consejo para los lectores de Sólo Ciclismo.
A.P.  Fundamentalmente que sigan con mucha atención todo el desenvolvimiento del ciclismo. Que no pierdan el amor por él ni lo dejen morir, porque es algo que nos pertenece a todos y es supremamente valioso a nivel mundial.