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Hernán Payome Villoria


Las dos caras de la moneda

Nuevamente nace una luz de esperanza para que los aficionados al ciclismo vean  un equipo colombiano corriendo en Europa. Y, como parte de ese vasto mundo de espectadores, hacemos votos porque se den los resultados que todos esperamos.

Sin embargo, en todo proyecto que se inicia, siempre hay que ver las dos caras de la moneda para no vender falsas expectativas y, particularmente, para que los frutos que hoy se recogen no vayan a dejar el canasto vacío y después no tengamos de dónde echar mano.

La inclusión de más de treinta corredores en la nómina de los equipos Colombia Coldeportes (Continental y Profesional), genera un fenómeno muy similar al vivido hace cerca de tres décadas cuando el ciclismo colombiano irrumpió en bloque en el continente europeo. Uno de los primeros efectos que se ve, es que algunos de los equipos locales van a quedar ostensiblemente diezmados en sus nóminas al haber cedido sus mejores hombres al proyecto de Coldeportes. En orden descendente de afectación están Colombia es Pasión, Boyacá Orgullo de América, Epm Une, Redetrans y GW Shimano. Y el sacrificio, obviamente, se hace en pos de un equipo que logre lo que hace años se está soñando.

En este punto es donde la Federación Colombiana de Ciclismo tiene que pasar al tablero, para respaldar de manera efectiva un proyecto que promete de forma racional y sensata llevar el ciclismo nuestro de manera masiva a tierras europeas. Por tal motivo debe garantizarse la ampliación y permanencia de la base de la pirámide, obligando a que todos los equipos realmente estructurados mantengan una línea Sub 23, estimulando a éstos con mejores prerrogativas, como son la reducción en el costo de las licencias de los deportistas, incentivos para la participación en pruebas tipo A y B del calendario nacional, además de una auténtica legislación en las Escuelas de Ciclismo que garantice que el semillero de deportistas jamás morirá. Sumado a lo anterior,  que la reglamentación de los equipos incluya también una correcta contratación de personal auxiliar para tener claro cuáles son los equipos realmente estructurados y cuáles no.

No es difícil pensar que el espectáculo del ciclismo local se verá afectado por la ausencia de muchos de nuestros mejores hombres, lo que se convertirá en un auténtico reto para los organizadores de carreras, quienes tendrán que ingeniárselas para motivar a una afición cada vez más escéptica y ausente de los grandes eventos ciclísticos del país. Aún así, consideramos que, y lo hemos dicho en repetidas ocasiones, el problema radica más en la ausencia de una verdadera política de difusión en la cual los medios de comunicación  comprendan que la efectividad que logró la radio hace 30 años se debió, en parte, a que no había mayor competencia. Hoy en día, la difusión debe abarcar todos los medios existentes pero, fundamentalmente, la televisión, pero televisión de calidad, porque nuestro deporte se lo merece. ¿Que cuesta mucho dinero? ¡Claro que cuesta! ¿Pero…y entonces?

Hay que romper de raíz el círculo vicioso de una deficiente o nula televisación,  que a su vez genera disminución del patrocinio publicitario, disminución del presupuesto de la Federación, disminución de la inversión en los eventos, lo cual, para el caso de la Vuelta a Colombia, impide la presencia de equipos extranjeros y pone en riesgo la permanencia en el calendario Continental, del  máximo evento deportivo de nuestro país.

Si no se concreta ese aspecto, seguiremos como haciendo rodillos, es decir, mucho esfuerzo, pero siempre en el mismo sitio. Y cerramos este capítulo diciendo que actualmente, por ejemplo, la Vuelta a Guatemala, sin contar con las figuras con las que puede contarse en Colombia, nos lleva años luz como evento generador de efecto mediático.

La cara más amable del proyecto Colombia Coldeportes presenta varios puntos a su favor: primero, que por fin se consolida una muy importante inversión estatal para el ciclismo, razón por la cual hay que saber aprovechar esos recursos que anhelaría cualquier otra disciplina deportiva. Segundo, que servirá como vitrina de exhibición para todos los corredores que hacen parte de él, situación que en un futuro cercano puede traducirse en contratos con equipos UCI Pro Tour; tercero, que no se ha prometido más de aquello que puede cumplirse, es decir, es un proyecto aterrizado que no genera falsas expectativas, que no tiene intermediarios,  sino que es un convenio de tú a tú donde se cuenta con la experiencia de un manager como Claudio Corti, lo cual asegura que no habrá improvisaciones y, finalmente, que el hecho de que la logística y la residencia de los integrantes del equipo Profesional sea en Italia, facilita la ejecución de todo el cronograma de actividades y pone a los nuestros en un escenario real lo que, de hecho, redundará en la consecución de resultados.

Confiamos en que los directores de tan interesante proyecto logren mantener la neutralidad que el tema amerita, y no se casen con ningún medio de comunicación porque, al perder la imparcialidad, se perderá la objetividad. ¡La historia así lo demuestra!

Sólo nos queda el inocultable temor de que, por tratarse de un proyecto de tipo estatal, pueda verse afectado tarde o temprano por el cambio en las políticas administrativas, en un país donde, respecto al deporte y muchas realidades más, nunca se ha podido saber dónde queda el norte.