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Mariana rumbo a los Olímpicos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Rubén Darío Arcila "Rubencho"   



Mariana Pajón. Foto Juan B. Estrada

A la velocidad del colibrí quisiera dar con la tecla que active el mejor juego de palabras – poco almibaradas – para hablar de objetivos, de metas, con Mariana Pajón Londoño la actual reina del Bicicross latinoamericano y segunda en el ranking mundial- élite, detrás de la representante de Nueva Zelanda, Sarah Walker.

Mariana- hace todo con la rapidez de un rayo-  responde de una, sin vacilaciones, cual insuperable piloto en acción, que tiene perfectamente visualizados sus horizontes. Sabe para dónde va. Nada deja en la rueda azarosa de la improvisación. ¡Esta soberana del riesgo y del deporte extremo quiere ser, además de médica, campeona olímpica en Londres 2012!  ¡Qué apasionante locura! Ponga a aletear la imaginación conmigo querido  aficionado: dentro de un año-Dios mediante- tendrá a todo el país deportivo en vilo al momento de llegar la eliminación, ronda por ronda, en la pista irisada de la capital británica. Colombia entera atenta al pistoletazo que la coloque ante los ojos del mundo, esperando suene y truene el apellido Pajón- con el Himno Nacional al fondo, por supuesto – atravesando el océano en un vuelo de crucero, mientras usted y yo, de este lado, frotamos la lámpara mágica de los deseos para que el genio de Mariana nos conceda las siguientes bondades: una salida limpia, pericia en la acrobacia, un giro audaz dominando el sostenido, otro triple salto perfecto, atrevido, ¡uno más!... y llegaremos a la final con La Hormiga Atómica.

Sobre las gomas de 20” o 24”, medida que representa el ancho de la llanta, estamos seguros pedaleará con la fuerza de mil caballosrumbo a la rampa más exigente de su carrera, dejando atrás - en el olvido -la caída sufrida en aquella primera parada de la Copa Mundo Supercross en Sudáfrica, este año.

La aventura supersónica de nuestra campeona paisa – cuando apenas contaba  4 añitos derrotaba a los varones – merece el descorche de un título al calor del fuego olímpico. El que te da la inmortalidad.
Hablamos muy breve con ella. De todas maneras se advierte fácilmente en el ritmo de cada palabra y en el brillo de sus ojos, hambre enfebrecida de gloria y ansias de que el gigante reloj del Big Ben marque de una vez esa hora de la verdad tan anhelada.  La bella Mariana- a doce meses del gran desafío- ya casi muerde el oro soñado con esa carga de energía que le contagia el Reggaeton, baile preferido por la deportista cuando hay  motivo para festejar. Una ganadora, qué duda cabe.