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Portada Editorial Es sólo cuestión de RESPETO

      

Es sólo cuestión de RESPETO PDF Imprimir E-mail


Hernán Payome Villoria

Director


Quiérase aceptar o no, el deporte es el espejo de las condiciones socio económicas y culturales de cada nación. Y serían muchos los ejemplos en los que esta situación más que ser una coincidencia, es una constante con mucho soporte. Basta decir que en las sociedades que gozan de una economía estable y de gobiernos pulcros y transparentes que invierten en su gente no se tarda mucho tiempo en recibir los frutos de su esfuerzo y su inversión. Pero más que tratarse de un factor estrictamente económico, consiste en la cultura, en la actitud. Quizás debamos referirnos a un país como España, simplemente a manera de ejemplo, en donde se hacen evidentes los progresos y resultados en las diferentes disciplinas deportivas tales como, automovilismo, motociclismo, ciclismo, fútbol, etc. En lo que nos compete, bastaría con mencionar que España tiene en su ciclismo al Campeón del Tour (Alberto Contador) y al Campeón Olímpico  de Ruta (Samuel Sánchez). Pero no es que ellos hayan pertenecido a un proceso de veinte ciclistas que a la brava fueron convertidos en campeones; no!  No es éste el caso. Ellos pertenecen a un país que, a pesar de la inocultable crisis económica por la que atraviesa, no deja de invertir en sus jóvenes, en su semillero, pero no de una forma selectiva o consentida. Se invierte en forma masiva, multitudinaria, de tal suerte que no resulta difícil encontrar diez deportistas de talla mundial y con caracteres de ídolo, cuando se ha apoyado a millares de sus ciudadanos. De la gran masa salen las figuras. Y los que no llegan a ser figuras por a, b ó c razones, entran a conformar una sociedad aficionada al deporte y a las sanas costumbres que allí se heredan. Pero para que esto suene tan bonito, se requiere el aporte de todos: del Estado, las empresas y los medios de comunicación. Infortunadamente no es el caso de Colombia; nunca lo ha sido y no lo será.
Y no lo será porque el apoyo que recibe el deporte de nuestro país es a cuenta gotas, como un enfermo a quien se le suministra suero intravenoso para que no muera tan pronto. Por eso tenemos que vivir por décadas de ídolos esporádicos como sucedió con Juan Pablo Montoya quien durante ídem cantidad de tiempo recibió el apoyo de los medios; una vez se presentó su salida de la Fórmula 1…ni más!  La fiebre del automovilismo murió; el tema se cerró, indicando esto que era sólo eso: fiebre!
 Pero no fue,  no es y no será jamás fiel reflejo del  estado del deporte en Colombia. Como tampoco lo serán otras disciplinas deportivas o los ídolos transitorios que de ellas se deriven. Y no sucederá con el Golf, ni con el fútbol,  ni con el ciclismo, etc. ¿Por qué?  La respuesta es clara: porque los ídolos deben ser un resultado, no un propósito. Los ciudadanos no deben sentirse limitados a ver ídolos desde las tribunas; los ciudadanos deben tener acceso a todas las expresiones culturales y deportivas que la Constitución, supuestamente, les otorga. El deporte y el apoyo no debe ser para tres o para cuatro; debe ser masificado. Al ser masificado  vendrán los talentos, las figuras, los ídolos y crecerá la afición. Si pretendemos brillar  por fuera, no podemos seguir siendo opacos por dentro.
Ante este panorama resulta realmente desmotivador el hecho de que los canales privados de televisión sigan apoyando desmedidamente un deporte como el fútbol el cual deja un balance nada futurista si nos fijamos en la crisis de los equipos que les impide pagarle a sus jugadores, en el pobrísimo nivel que no nos permite ganar nada fuera de las fronteras y en unas barras bravas que dejaron desiertas las tribunas de los buenos aficionados.
Y resulta mucho más que ofensivo para el televidente que en cada una de las secciones deportivas de los noticieros, el encabezamiento sea: “Y ahora los deportesssss”.
Desde esta tribuna de opinión, les pedimos el favor de quitar la letra S de manera definitiva. ¡Es sólo cuestión de RESPETO!