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La importancia de montar en rodillos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Revista Sólo Ciclismo   


Rodillos FIJO y de EQUILIBRIO. 


¿Es importante montar en rodillos? La respuesta a este interrogante tiene muchas aristas, pero todas ellas coinciden en el mismo punto: sí es importante hacerlo; desde luego!
Pero, aunque la respuesta es afirmativa y no nos da lugar a dudas, debe especificarse en qué casos y con qué fines  resultaría benéfico montar en rodillo(s). También habría que entrar a diferenciar entre los rodillos convencionales y los ciclo simuladores.


Los rodillos convencionales se dividen en dos categorías:

Los de 3 rodillos (lo más tradicionales) en los cuales cada rueda de la bicicleta va girando sobre un rodillo unido al otro mediante una polea mientras el ciclista debe hacer equilibrio para no caerse y, los de 2 rodillos (un poco más actuales) en los que el tenedor delantero va sujeto a un soporte, la bicicleta queda estática y el ciclista puede soltarse  de manubrios sin experimentar temor por caerse. Cualquiera de los dos modelos es igualmente eficiente; únicamente serían los gustos de cada quien los que marcarían la diferencia. Hay quienes aseguran que en el rodillo fijo puede maltratarse un poco la estructura del marco por reducir a cero la flexibilidad necesaria  para amortiguar la fuerza de quien pedalea.


En el ciclo simulador existe una importantísima ventaja adicional y es la de contar con una resistencia en la parte posterior de la rueda lo que se traduce en un mayor  o menor esfuerzo para el ciclista, dependiendo del grado de resistencia empleado. Como su nombre lo indica, puede simularse la dificultad que ofrecen algunos terrenos como el ascenso y sus diferentes desniveles. En otras palabras es como traer la montaña a nuestra casa.




Rodillo fijo



Existe un concepto erróneo de quienes aseguran  que los rodillos solamente sirven para “sudar” y que pueden conllevar  deshidratación. El sudor se produce igual que en cualquier práctica de la misma intensidad pero se observa más, o nos parece más abundante, por la sencilla razón de que como no hay brisa, no se seca con la misma facilidad. Si pusiésemos un ventilador frente a nuestro cuerpo y el aire fuese equivalente a la brisa de la carretera, no notaríamos gran volumen de sudor. Es más una percepción que una realidad.


Cuando montamos sobre un rodillo, podemos acondicionar a nuestra bicicleta un reloj de control (cateye) el cual nos permitirá conocer valores como la cadencia o frecuencia de pedaleo, la velocidad actual y promedio, el kilometraje, tiempo de entrenamiento, etc. Y si además tenemos un pulsómetro acondicionado a nuestro cuerpo y al reloj referido, podremos tener nuestra frecuencia cardíaca promedio y actual. En el caso del simulador puede contarse con mayor información como el grado de resistencia utilizado, la temperatura ambiente, la frecuencia cardíaca, etc., todo dependiendo, en ambos casos, de la gama del reloj. Incluso muchos  ciclo simuladores vienen complementados con un  monitor que proyecta una imagen de ascensos con la “inclinación” en la que estamos pedaleando; ese factor hace que  podamos disfrutar subiendo el Tourmalet, Lagos de Covadonga o el Páramo de Letras, en el patio de nuestra casa.





Rodillos de equilibrio


Kristina Vogel. Foto Revista Sólo Ciclismo



Dentro de las razones por las cuales se indica el uso de rodillo o ciclo simuladores podemos tener:


-    Nos permiten entrenar incluso en días de lluvia.
-    Son ideales para preparar una contrarreloj y para el calentamiento previo a ésta.
-    Reducimos a cero la inseguridad que se vive en las calles.
-    Facilitan un pedaleo continuo que nos proporciona una cadencia constante.
-    Nos evitan perder tiempo valioso en semáforos, cruce de calles, congestión vehicular, fallas en la vía, etc.
-    Nos evitan enfrentar ambientes contaminados.
-    Nos facilitan el monitoreo de constantes fisiológicas y de entrenamiento, etc.

                                                                                                                                            

Con base en lo anterior podemos afirmar que en ocasiones resulta más productivo hacer 50 minutos de rodillos “bien hechos” que tres horas en carretera. Obviamente no podríamos preparar una Vuelta a Colombia o un Tour de Francia en el patio de la casa, pero con seguridad sí estaremos complementando y optimizando nuestro entrenamiento.


Y si se trata de bajar de peso, los rodillos son la herramienta indicada, unida a factores como la dieta, la rutina del entrenamiento, una  frecuencia cardíaca que nos asegure un ejercicio aeróbico, etc.


Sin embargo,  debemos tener en cuenta algunos detalles:
La efectividad del entrenamiento es mayor cuando se lleva a cabo en una sola sesión que cuando lo dividimos en dos sesiones al día. De la misma manera el trabajo cardíaco no es igual.
Quien aprende a rotar en rodillos (como un “ventilador”) lleva una ventaja sobre quienes sólo entrenan en carretera.
Cada persona es única e irrepetible; de la misma manera cada quien responde a un tipo e intensidad de entrenamiento. El mismo organismo nos va dando las respuestas.


Rodillo Fijo


Debe guardarse la proporción de los entrenamientos cuando la carretera sustituye al rodillo o viceversa. Si la intensidad programada para el día de rodillos era baja pero no pudieron usarse, el entrenamiento en carretera deberá ser igualmente suave. Si se tenía programada una salida larga en carretera pero no pudimos porque llovió, el entrenamiento en rodillos debe ser fuerte y exigente.