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UCI vs ASO, un duelo de nunca acabar PDF Imprimir E-mail



¿Duelo de nunca acabar?




Por: Hernán Payome Villoria


 

Se torna repetitivo el enfrentamiento entre la Unión Ciclística Internacional (UCI) y Amaury Sport Organisation (ASO), duelo que tuvo su punto más álgido en 2008 y que ha sido postergado casi una década tras tibios acuerdos con los que ninguna de las partes parece conformarse.

La Unión Ciclística Internacional, ente rector del ciclismo a nivel mundial, conformado por las federaciones ciclísticas de cinco continentes, venía estudiando reformas al calendario de las pruebas del World Tour (primera categoría) incluyendo un “sistema deportivo cerrado”, y prolongando la licencia a los equipos y organizadores por un período de tres años. Pero su campaña siempre estuvo enfrentada con los organizadores de carreras, especialmente con Amaury Sport Organisation (ASO) encargada de organizar pruebas como el Tour de Francia, la Vuelta a España, Lieja Bastogne Lieja, Flecha Valona, París-Niza, Critérium du Dauphiné y París-Roubaix.

La Unión Ciclística Internacional plantea un sistema cerrado de 18 equipos UCI World Tour que disputarían las principales competencias durante tres años consecutivos, queriendo brindar así estabilidad a éstos, a sus corredores, a sus patrocinadores, etc. También intenta aumentar el número de carreras World Tour, que en este momento es 27.

La ASO se opone rotundamente a esta medida, argumentando que debe respetarse el sistema de selección con base en los resultados de la temporada inmediatamente anterior para elegir qué equipos harán parte se esa selecta lista de 18. De esta forma se garantizaría que siempre corrieran los mejores equipos y no solamente aquellos que estarían en la “rosca” de la UCI.

La UCI, en su reunión en Barcelona la semana pasada, no dio marcha atrás en sus decisiones, razón por la cual la ASO optó por hacer toldo aparte e inscribir sus carreras en la categoría HC (Hors Category) o Fuera de Categoría, sacándolas del calendario UCI World Tour a partir de 2017. De esta forma, asegura la ASO, en sus carreras podrán competir los mejores, y ellos como organizadores, también podrán elegir quiénes toman parte en sus pruebas, sin quedar supeditados a lo que diga la UCI. De esta forma el Tour de Francia abandonaría el calendario UCI World Tour y entraría a hacer parte del circuito continental europeo.

Obviamente la categoría HC es un escalón inferior al UCI World Tour; en ella los equipos World Tour  solamente serán el 70% de los participantes. Para una carrera de 22 equipos, se entiende, tomarían parte 15 WT, es decir, tres menos que en una carrera del calendario UCI WT. No obstante, sería abierta a la participación de equipos procontinentales y continentales. Esto indicaría que la calidad de los  eventos UCI World Tour sería muy superior al contar con 18 equipos WT y 4 procontinentales. Para el caso de las HC, habría 15 WT y siete más entre procontinentales y continentales. En este punto es donde surge la inmensa duda de qué papel podría desempeñar en un Tour de Francia, un equipo continental colombiano o de la latitud que fuese.

En la semana que termina la UCI conoció la nueva posición de la ASO, limitándose a decir…, a contestarles, que lo lamentan mucho, pero que ellos ya tomaron una decisión, que ésta fue aprobada por el Consejo de Ciclismo Profesional, y que se van a mantener en su punto sin mover un solo dedo.

De todo esto puede concluirse, entre otras cosas, que al haber menos pruebas World Tour, habrá menos puntuación, y eso afectará la futura clasificación a Mundiales y Olímpicos.

Además, al haber cruce de calendarios entre pruebas UCI World Tour y pruebas HC (dentro de las que se incluirán las organizadas por ASO), por ejemplo: París Niza (ASO) vs. Tirreno Adriático (RCS Sport) los equipos que piensen en puntuación elegirán las pruebas UCI pero “perderían puntos” con ASO, lo que supone un inminente riesgo para su participación en el Tour de Francia o en cualquier competencia que esté bajo la tutela de Amaury Sport Organisation.

Pero, como la UCI puede cobrar más a las pruebas incluidas en su calendario, no le conviene que la ASO retire sus competencias. También bajaría la calidad de los corredores participantes porque muchos elegirán correr en un lado y otros en el otro y, como si fuera poco, quizás la calidad de los continentales y procontinentales que se inscriban en el Tour no cumpla con lo esperado por la afición mundial que siempre exige y está acostumbrada a recibir lo mejor.

A Colombia le podría beneficiar en cuanto se facilitaría la invitación a un Tour de Francia, pero a un Tour donde probablemente no estarían los mejores corredores o equipos del mundo.

Por todo este conflicto resultan perjudicados los equipos y deportistas quienes se sentirán entre la espada y la pared, y el público aficionado porque verá cómo se parte en dos un deporte espectáculo, digno de atraer multitudes.

Pero, como ambas partes se debilitarían, lo más esperado es que lleguen a un nuevo acuerdo, limen asperezas, de hagan pasito y expidan un comunicado donde manifiesten en todas las lenguas del mundo que aquí no ha pasado absolutamente nada!