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Colombia, un ciclismo que necesita imagen


Por Hernán Payome Villoria

La nueva era que está viviendo el ciclismo colombiano por la presencia de 15  corredores en equipos World Tour y con la consecución de los resultados que ya todos conocemos, además del cuarto lugar de Colombia en la clasificación del UCI World Tour, podría hacernos soñar con tener un ciclismo interno que respalde la excelente imagen que se tiene de los nuestros en el exterior.

Y cuando hablamos de ciclismo interno, no hacemos referencia únicamente al nivel de nuestros corredores, sino a todos y cada uno de los aspectos que lo componen, entre ellos, Federación Colombiana de Ciclismo, ligas departamentales, clubes, medios de comunicación, etc.

Y son justamente estos últimos, los medios de comunicación, los que en mayor grado tienen la responsabilidad de dar a conocer al mundo entero en qué nivel estamos. Lo triste del caso, es que el mundo sabe de nuestros ciclistas de talla internacional pero, con toda seguridad, poco y nada conoce de nuestros eventos porque, ni siquiera los mismos colombianos, tenemos la oportunidad de contar con una información idónea, clara y oportuna de éstos.

Quizás es una situación que hace cuarenta años pudo haberse perdonado, pero en pleno siglo XXI, cuando la globalización es tema del día a día, consideramos que estamos uno o más pasos atrás en el cubrimiento y difusión de nuestras competencias.

Intentos se han realizado, es justo aceptarlo. Unos con mayor éxito que otros. El más reciente fue el llevado a cabo por el Canal Tro en el cubrimiento de la Vuelta al Gran Santander, siendo pionero en la implementación de la Tecnología Drone, lo que se constituye en un paso para la información y en un salto para el canal. Pero hay que seguir adelante porque el tiempo pasa y se nos va la vida, y una historia de 65 años de la Vuelta a Colombia hace imperiosa la necesidad de ponernos al día con el nivel que se maneja en Europa y EE.UU., aunque, como es obvio, el proceso deba cumplir unos protocolos, pero sin que ello nos permita dormirnos sobre los laureles por lo que se ha logrado, teniendo en cuenta que en un mundo en constante evolución es necesario “reinventarse” cada día.

Para una excelente transmisión de televisión, lo primero que debe hacerse es conocer al dedillo el reglamento que para tal efecto emite la Unión Ciclística Internacional. Quiere decir esto, entre otras cosas, que motociclistas, camarógrafos y demás personal encargado, deben saber de ciclismo, de normatividad, etc., para evitar de esta forma incurrir en situaciones de riesgo o sanción en el desarrollo de una competencia.

Contar con los elementos técnicos apropiados que permitan la transmisión de la señal desde las motocicletas (tres) hasta un receptor en el helicóptero, quien finalmente será el encargado de establecer conexión con un punto fijo que acopie la información.

Y si queremos seguir en ese camino de intentar emular cada día más el ciclismo internacional, debemos comprender que la antigua y romántica era de los transmóviles debe llegar a su fin.  Y para ello existen muchas razones de peso: primero, la señal emitida por éstos en frecuencia de AM (amplitud modulada) cada vez cuenta con menos adeptos porque, quienes deberían ser los aficionados número uno, nuestros jóvenes, jamás sintonizan un radio en A.M. Incluso, al hacerlo en F.M. (frecuencia modulada), lo harán para escuchar música u otras cosas, menos una carrera de ciclismo. Segundo, quiérase aceptar o no, la presencia de un vehículo adicional en una carrera de ciclismo, solamente está incrementando el riesgo de accidentes o dificultando la labor de jueces y comisarios y, en general, de los demás integrantes de la caravana. No podríamos imaginar un Tour de Francia con dos vehículos de radio por cada equipo o país participante; sería sencillamente una locura.

Debe generarse un centro de acopio informativo o, en otras palabras, una eficiente Sala de Prensa, a la cual llegue la información única y oficial de la carrera. Para tal efecto, se requiere de dos motocicletas de información (Motos Info) además de un fotógrafo oficial, quienes se encargarán de enviar esta información al Radio Tour (Informante Oficial), vehículo en el que habitualmente van el Director y el Speaker de Carrera. De allí los datos se remitirán a la Sala de Prensa para que los Medios de Comunicación la hagan llegar a sus seguidores en la forma que lo consideren necesario (imagen, sonido, texto, etc.), contando para ello además con un canal de Twitter o Whatsapp aportado por la organización del evento.

Habiendo obtenido avances reales en la producción de televisión y en la recopilación de información para la prensa, se facilitará el trabajo de comercialización de la señal, en donde serán otros los actores que entren a escena.

Pero aunque, repito, todo es un proceso y nadie nació aprendido, si dejamos pasar el momento ciclístico que vive el país, tendremos que esperar otros 25 o 30 años para un nuevo empujoncito a nuestras ilusiones.

Conclusión, toda la responsabilidad del ciclismo no debe entregarse a quienes van montados sobre una bicicleta. La Federación Colombiana de Ciclismo y demás entes reguladores del deporte, medios de comunicación, empresas estatal y privada, son parte vital en la consecución de los logros que tanto merece la afición del ciclismo en nuestro país. Hay que invertir, hay que prepararse, hay que seguir dando pasos firmes hacia adelante. De lo contrario, mejor no hablemos tanto, ni nos atribuyamos éxitos que otros han logrado con su propio esfuerzo.